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Cómo mudarse de casa (para novatos)

por Fagor

Hasta ahora, en nuestras guías para novatos hemos intentado ayudarte a hacer la compra o a organizar la colada. Creemos que son tareas sencillas una vez que sabes cómo organizarte y encararlas. No podemos decir lo mismo del tema del post de hoy.

Mudarse tiene su complicación y puede ser muy estresante. Si no lo has hecho nunca o si lo has hecho y te pareció un infierno que no quieres volver a repetir, puede que estos consejos te sean útiles si te vuelves a ver en la misma situación. Naturalmente no es lo mismo mudarte a un piso de estudiantes para unos meses que empaquetar todas tus cosas para cambiar de piso o de ciudad, pero intentaremos darte pautas generales que son válidas para cualquier caso.

¿Listo? ¿Cinta de embalaje a mano? Pues vamos con el primer consejo.

No empieces todavía. O, mejor dicho, empieza pensando, no haciendo. La planificación es muy importante en una mudanza. Tómate un tiempo antes de empezar a hacer cajas. Normalmente, sabemos con antelación que vamos a mudarnos. Aprovecha ese tiempo para varias cosas:

  • Evaluar tu presupuesto: ¿Vas a contratar a una empresa para que te ayude? Sin duda, es lo más cómodo. En ese caso, pide varios presupuestos y compáralos. Una vez que te decidas, cierra una fecha de recogida de tus muebles y enseres y una fecha de entrada. Puede que entre una y otra necesites un servicio de guardamuebles. Consulta con la propia empresa de mudanzas si ofrecen ese servicio. Si lo que quieres es que esperen un par de días a entregar tus cosas puedes negociarlo dentro del presupuesto. Si tienes algún bulto que requiera de cuidados especiales, como un piano, por ejemplo, indícalo y pregunta si tienen experiencia en ese tipo de traslados. Los costes suelen depender del tamaño de tu casa, de cuántas cosas traslades y a qué distancia las quieras mover. Pero no solo de eso.

  • Además, las empresas de mudanzas pueden ofrecerte simplemente el servicio de traslado o encargarse personalmente de todo, incluido el embalaje de tus enseres. Pide distintos presupuestos y decide.

  • Si no puedes permitirte un servicio profesional y vas a necesitar ayuda, trata a tus amigos con el mayor cuidado: planifica la fecha en la que necesitarás que te echen una mano, díselo con la mayor antelación posible y antes de empezar a hacer cajas o a trasladarlas, ¡asegúrate de que has traído almuerzo para todos! Más aún si alguno va a dejarte su vehículo para el traslado.

Haz inventario. Sí, sí, ya. Tienes tanto que hacer que quieres empezar cuanto antes en lugar de tanto pensar. Pero antes de hacer cajas todavía queda otra cosa importante: hacer inventario. No hace falta que sea tan exhaustivo como el de un negocio a fin de ejercicio, pero haz una lista de las cosas que tienes que trasladar. Te servirá para saber cuántas cajas necesitas, cuánto tiempo para hacerlas, cuánto espacio en el vehículo que vayas a usar, para orientar a los profesionales que vayas a contratar (si es el caso) sobre la tarea que les espera y, muy importante, para tirar cosas. La mudanza puede ser un gran momento para deshacerte de cosas que no necesitas. ¿La enciclopedia que lleva años en la estantería merece el esfuerzo de embalarla, trasladarla y volver a desembalarla existiendo la Wikipedia? ¿No haría más servicio en alguna biblioteca municipal? ¿Seguro que quieres llevar toda tu ropa? No esperes a estar en tu nueva casa para tirar. Tira antes de hacer la primera caja. Simplifica y ponte facilidades, ¡te lo agradecerás! Incluso con los muebles, piensa: ¿ese sofá tan viejo merece el precio que costará trasladarlo? ¿O te saldrá más barato comprar uno en el destino y regalar o donar el antiguo? Dedícale un tiempo a pensarlo despacio y con los presupuestos en la mano.

Clasifica. Una vez que sabes lo que te vas a llevar piensa qué vas a poner en cada caja. Lo habitual suele ser indicar qué va dentro (ropa, menaje, etc.) pero puede ser aún más útil indicar en qué habitación irán (cocina, baño, dormitorio). Si algo es frágil no te olvides de indicarlo.

¿Necesitas una maleta de viaje? Si te trasladas a mucha distancia y harás noche fuera o vas a estar un tiempo en una tercera casa mientras esperas a una reforma o crees que necesitarás ropa al final del día de traslado, parte de tus cosas tienen que ir a una maleta de viaje. Básicamente, necesitas preguntarte qué no vas a empaquetar en cajas. Puede ser la ropa para una noche o los pañales y enseres de tus hijas e hijos o la comida de tu mascota. Plantéatelo como lo que llevarías a unas vacaciones.

Una vez decidido cuándo te mudas, quién va a ayudarte, qué te llevas y dónde irá, una pregunta más: ¿tienes cajas en casa? ¿a ser posible de varios tamaños? ¿cinta de embalar (tu mejor amiga)? ¿tijeras? ¿rotuladores? ¿plástico de burbujas? ¿periódicos viejos? Lo necesitarás. Las cajas se pueden comprar, pero lo habitual es pedirlas en las tiendas del barrio. Si has seguido nuestros consejos y te has preparado con antelación puedes ir haciendo este trabajo poco a poco, hasta que tengas suficientes.

Y ahora sí, te toca hacer cajas. Muy importante: equilibra el peso. Piensa que las cajas grandes van bien para la ropa de cama o los textiles y las pequeñas para los libros o la vajilla. ¡No pagues el traslado con una lesión de espalda! Usa papel de periódico, por ejemplo, para rellenar los huecos y que el contenido de las cajas se sostenga con solidez y, en caso de que el contenido sea frágil, indica con una flecha cuál es la parte de arriba.

Cuando dejes las cajas en tu nueva casa, no las apiles todas en cualquier sitio. Lleva cada una al hueco que ocupará. Mucho más práctico.

Importante: Seguramente vas a necesitar un vehículo, ¿no? Y tendrás que aparcarlo en algún sitio para la carga y descarga. En determinados lugares, como cascos históricos, esto puede suponer encontrarte con restricciones de tráfico o aparcamiento. Pregunta al servicio de policía municipal si tienes dudas.

Y finalmente, recuerda que todo el correo postal que te llegue a tu actual domicilio tienes que redirigirlo al nuevo. Haz una lista de todo lo que recibes en casa y avisa con antelación. A ser posible, déjales a los nuevos inquilinos o propietarios tu nueva dirección y pídeles que te avisen en caso de que llegue correo para ti. Si te trasladas lejos, no les hagas trabajar demasiado para ti: déjales unos sobres con sellos franqueados y tu dirección escrita y pídeles que los usen para enviarte cualquier cosa que llegue.

¡Ánimo! ¡Y a disfrutar de tu nuevo hogar!

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