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¿Qué me conviene, una plancha o un centro de planchado?

2013 julio 2
por Fagor

Centro de planchado Fagor

Lo hemos dicho otras veces y nos reiteramos: la plancha es una de las tareas de la casa que más divisiones genera. Para algunos planchar con la radio encendida o delante del televisor es una tarea relajante y gratificante. Para otros (entre los que se encuentra alguno de los autores de este blog, cuyo nombre permanecerá anónimo), un suplicio. En Fagor, a falta de estudios serios sobre qué grupo es más numeroso, pensamos en unos y en otros. Por eso ofrecemos una amplísima gama de electrodomésticos para el planchado. De algunos, los más novedosos, ya hemos hablado en este blog: Alyssa es el cepillo con vapor que plancha la ropa sin descolgarla de la percha, sin sacar la tabla y sin molestias y Driron es el primer electrodoméstico del mundo que seca y plancha la ropa al mismo tiempo.

De lo que no hemos hablado es de los centros de planchado y las planchas más tradicionales. ¿Son mejores unos u otras? ¿Y qué es exactamente un centro de planchado?

Te lo explicamos.

Una plancha de vapor tradicional tiene un pequeño depósito de agua que se calienta y genera vapor. En los centros de planchado el vapor se genera en un calderín separado de la propia plancha. Por eso se les llama también planchas de caldera. Cuestan más que las planchas tradicionales por lo que la primera pregunta que te estarás haciendo es…

¿Qué ventajas tienen los centros de planchado?

  • El depósito es más grande. Por lo tanto, cabe más agua y se genera vapor durante más tiempo y con más intensidad.
  • Planchan con mayor definición que las planchas tradicionales. El acabado es más profesional.
  • Son más seguros que las planchas: requieren menor temperatura para planchar y no hay riesgo de salpicaduras de vapor al rellenar el tanque.
  • Además, evitan brillos en las prendas oscuras (debido, precisamente a que requieren menos temperatura) y son muy útiles para planchar telas voluminosas como cortinas o sábanas.

¿Qué desventajas tienen?

  • Tardan más en calentarse: entre tres y ocho minutos.
  • Pesan más que las planchas convencionales. Pero eso no tiene por qué ser una desventaja real: aunque el centro pesa más, la parte que sostenemos en la mano es más ligera que la plancha convencional. Lo que más pesa es el depósito, que va aparte.
  • Lo dicho: suelen ser más caros que las planchas convencionales.

Dicho lo cual, pregunta clave.

¿Cuál te conviene?

Como la mayor diferencia entre unas y otras es la disponibilidad de vapor el criterio fundamental para decidirte es la cantidad de ropa que sueles planchar. Los centros de planchado proporcionan ventajas si planchas grandes cantidades de ropa, bien porque eres del club de fans de la plancha y te gusta dejar lisos hasta los calcetines, bien porque sois muchos en casa y hay mucha ropa que planchar.

El espacio en el que planchas es otro buen criterio para orientarte en tu compra. Si tienes un cuarto para la plancha, el centro de planchado te resultará cómodo. En cambio, si tienes que sacarlo y meterlo de un armario cada vez, puede resultarte pesado.

La experiencia de plancha es bastante parecida y depende más de la calidad del electrodoméstico (por eso te recomendamos la gama Fagor) y de la superficie deslizante, además del gusto de cada uno. El centro de planchado es más liviano, pero tarda más en calentarse. Una buena plancha desarruga perfectamente y un centro de planchado consigue un resultado más vivo, más preciso.

Dicho lo cual, una aclaración: no son electrodomésticos excluyentes. Para casas en las que hay grandes cantidades de ropa el centro de planchado es una gran opción, pero no significa que no sea buena idea contar también con una pequeña plancha de vapor que ocupa poco espacio en un armario y elimina esa arruga tan molesta. Ya sabes de qué arruga estamos hablando: esa que aparece justo cuando llegamos tarde a la boda de un primo y teníamos que haber salido de casa hace cinco minutos.

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