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Cómo hacer la compra: guía para novatos

por Fagor

Seguimos con nuestra serie de consejos para ti que vives solo, que no te organizas bien, que odias las tareas de casa o que quieres empezar a ocuparte de ellas. Ya te explicamos cómo puedes organizar tu colada y ahora queremos ayudarte a hacer la compra.

¡Ánimo, que es fácil!

1. ¿Qué necesitas? Antes de saber qué vas a comprar necesitas saber qué quieres tener. Cuanto más ajustado el presupuesto, más importante es este punto. Si haces la compra semanalmente piensa en lo que vas a comer y qué te hace falta para cocinarlo. La compra empieza en casa, no en la tienda.

2. Dónde comprar y cuándo: ¿Vas a hacer la compra a diario? Es lo que se solía hacer, pero cada vez más gente compra semanal o mensualmente. ¿Qué te viene bien a ti? Si la respuesta es comprar grandes cantidades plantéate hacerlo on line. Necesitas reservar unas horas para que puedan traerte el pedido, pero te ahorras el peso y las molestias. Además es más fácil evitar las tentaciones y limitarnos a lo que teníamos pensado. Otra opción es comprar en persona y que te traigan el pedido a casa. El envío suele ser barato y en grandes cantidades el gasto compensa. Si es difícil llegar a tu casa, hay alguna restricción para el transporte o algún problema con el timbre (nunca se sabe) indícalo en la tienda. El repartidor te lo agradecerá. ¿Sueles dar propina? Planteate hacerlo, sobre todo, si no tienes ascensor o si está lloviendo.

3. Haz una lista. Créenos, de verdad es mejor. Ahorras tiempo, ahorras dinero y evitas comprar demasiado atún y nada de sal. En serio, haz una lista de la compra. Si compras on line, la mayoría de sitios te dejan hacer una lista estandarizada y luego ir añadiendo o restando en cada compra individual. Muy útil.

4. Si la haces on line ahorras tiempo. Aunque no hagas la compra on line sí puedes hacerte una lista en alguna herramienta como Google Drive con todo lo que sueles necesitar. O, por supuesto, la puedes hacer en un fichero de texto corriente y moliente. Úsala de base, tacha y añade y te ahorrarás una cantidad increíble de tiempo y molestias.

5. Repasa la cocina. Antes de salir a la compra, repasa tu cocina. Abrir y cerrar armarios y frigorífico te servirá para tirar lo que esté caducado (no fuera de la fecha de consumo preferente, sino caducado). Lo que esté a punto de caducarse déjalo a la vista (en primera fila del armario o del frigorífico) y piensa en una manera de cocinarlo. Si se te ha ocurrido algo y necesitas ingredientes, súmalos a la lista.

6. Repasa el resto de habitaciones, aunque sea mentalmente. ¿Tienes papel higiénico? ¿Pasta de dientes? ¿Necesitas recambio para los enchufes anti-mosquitos? ¿Ambientador? ¿Tierra para las macetas? Date un minuto, piensa en ello. Súmalo a la lista.

7. Organiza el recorrido: Una ventaja de hacer lista es que te darás cuenta de por cuántos establecimientos tienes que pasar. Si lo sabes antes de salir de casa será más fácil que te organices para recorrerlos en un orden más lógico, dando menos vueltas y aprovechando el camino a la farmacia para entrar en la ferretería.

8. Carro de la compra: búscate uno. Con dos, tres o cuatro ruedas. Liso, con dibujos, plegable, con un bolsillo refrigerado… como quieras, pero búscate uno. Dale un sitio cómodo en casa (puede ser plegable y ocupar poquísimo o puedes colgarlo o guardarlo en un armario trastero) y úsalo siempre que hagas la compra. Necesitarás mucho menos plástico, con la ventaja medioambiental que eso supone y cargarás muchísimo menos peso, con lo que eso significa para la salud de tu espalda.

9. Orden en la tienda: Pon en la cesta los bultos grandes primero (latas, cajas, botellas). Compra luego los frescos. Deja los congelados para el final. Si hay mucha cola en la pescadería o la carnicería, coge un número y ve con lo siguiente de la lista. Si te despistas y alguien se adelanta, no te enfades, coge otro número, ¡qué le vamos a hacer!

10. Buenas maneras: Si llegas a la carnicería, la frutería, el puesto de verduras o cualquier otro lugar donde haya gente esperando tanto en los comercios pequeños como en las grandes superficies y no ves una máquina de tickets para dar turno, pregunta si hay que coger turno o quién es la última persona que espera. Sé amable con la gente, y no te preocupes si eres un novato y no sabes cómo contestar a una pregunta técnica sobre cómo quieres que te corten la carne o te preparen el pescado. Di que no lo sabes, cuéntale al dependiente cómo pensabas cocinarlo (asado, frito, guisado…) y te ayudará. Pregunta con amabilidad, responde con educación y descubrirás grandes profesionales dispuestos a darte el mejor género. Si no es así, cambia de establecimiento. Busca uno que te agrade y disfruta de la experiencia de la compra. Es ahí donde empiezas a comer bien.

11. Y en la caja: En el lineal de cajas, deja primero los bultos grandes, las botellas, las piedras del gato, los packs de latas. Te los cobrarán primero y los podrás meter en tu bolsa primero. Serán una base sólida para el carrito y evitarás que los tomates lleguen chafados o los huevos rotos.

12. En casa, al revés: en casa sigue el orden inverso al que has seguido en la tienda. Saca primero lo que está congelado y mételo al congelador (si vas a descongelarlo, recuerda que es más seguro hacerlo en el frigorífico, poco a poco y sin que gotee). Guarda luego los frescos y después el resto. Intenta sacar las cosas de sus envoltorios en este momento: ocuparán menos espacio las verduras fuera de sus sacos, la pasta de dientes sin el cartón o las latas fuera de la caja y te facilitarás la tarea de separar la basura. Además, retirar todos los envoltorios cuando venimos de la compra es un ejercicio interesante: nos ayuda a darnos cuenta de la cantidad de residuos que generamos y esa conciencia ambiental nos ayudará, seguramente, a tomar mejores decisiones como ciudadanos.

13. Hacer la compra con hambre, engorda: Lo confirmaba hace no demasiado un estudio de la universidad de Cornell y tiene lógica. Cuando tenemos hambre no tomamos las mejores decisiones alimentarias. Si no queda más remedio que ir a la compra justo antes de comer, es mejor tomar algo antes (¿qué tal estos snacks saludables?).

14. En fechas peligrosas, adelántate: ¿Las tiendas van a estar cerradas varios días? ¿Se acercan las fiestas patronales o las Navidades? Hay un par de momentos al año en los que los lineales de las cajas parecen anunciar un Apocalipsis Zombi. Adelántate a ellos en la medida de lo posible. Si te toca, te toca, pero a veces actuamos como si no supiéramos que la Nochebuena siempre es el 24 de diciembre. Además, adelantarse ayuda a ahorrar, ya que evitamos posibles subidas de precio de último momento.

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