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Cómo limpiar el frigorífico

por Fagor

limpiar

Primera pregunta: ¿Cuándo hay que limpiarlo? Cada dos-tres meses debería ser suficiente. Pero si emana algún olor extraño (algún alimento que se ha echado a perder, posibles vertidos…) tendrás que ponerte a ello. No te preocupes, no cuesta tanto como parece. Sobre todo, siguiendo unos consejos sencillos. Recuerda que mantener limpia la cocina es más que una cuestión estética, es clave para garantizar la seguridad de los alimentos y, por tanto, tu salud.

Antes de empezar, un consejo. Si vas a hacer limpieza del frigorífico, limpia primero la cocina. Deja vacío el fregadero, recoge los platos y limpia la encimera y cualquier superficie en la que vayas a ir dejando lo que saques del frigorífico. Si el cubo de basura está lleno, cambia la bolsa. Son solo unos minutos y lo agradecerás después.

Bueno, dos consejos. Cuantas menos cosas tengas en el frigorífico y en el congelador, mucho mejor. Intenta planificar el momento idóneo.

Y ahora sí, a limpiar.

Primero, apaga el frigorífico y desenchúfalo. Por lo general, juntar agua + electricidad no es buena idea. Seguridad ante todo.

Si vas a limpiar los dos recintos, frigorífico y congelador, empieza por el congelador. Saca la comida, limpia las cubiteras y retira el hielo que se haya podido formar, pero sin utilizar objetos punzantes que pudieran dañar la cuba.

Para limpiar el frigorífico, saca todo lo que tengas dentro, extrae las bandejas y los cestones y ponlos sobre la encimera. Si los colocas por grupos, organizados tal y como quieres ponerlos luego en el frigorífico, ahorrarás tiempo. Mientras lo haces, ve comprobando las fechas de caducidad y si encuentras algo en mal estado, a la basura. Recuerda que no es lo mismo la fecha de caducidad de un alimento o la fecha de consumo preferente. Si la fecha de caducidad ha vencido no debes comer o cocinar ese alimento. Si la fecha de consumo preferente ha vencido significa que el productor considera que ese alimento ya no está en su óptimo estado de frescura, color o sabor, pero no supone ningún riesgo para la salud. ¡Recuérdalo!

El frigorífico se limpia siempre de arriba abajo. Por lógica: los vertidos, desperdicios, restos de detergente o basura caerán al fondo, que es lo último que limpiarás. Durante este proceso si vas a dejar algo dentro de la frigorífico asegúrate de que no esté abierto.

¿Con qué limpiarlo? Agua y jabón de lavavajillas es suficiente. Utiliza una esponja suave o bayeta. No frotes con estropajos o herramientas parecidas. No hace falta y puedes deteriorar la cuba.

Las bandejas y cestones (como el de la verdura) puedes lavarlos en el fregadero. También con agua y jabón de lavavajillas. Hay quien añade un poco de vinagre, que es un buen neutralizante de olores, pero en principio tu jabón de lavavajillas habitual debería ser suficiente. Haz lo mismo con las baldas de la puerta y las pequeñas repisas, la huevera, etcétera. Cuando estén limpios, sécalos y los vuelves a colocar.

Ya casi.

Ahora solo queda volver a meter la comida dentro.

Si quieres, en este momento, puedes volver a enchufar el aparato y, con la puerta cerrada, examinar todo lo que hay fuera. Seguramente habrá tarros, fiambreras o botes. Límpialos antes de volver a meterlos (¡bien cerrados y con cuidado de no contaminar el interior!). Un consejo, que también vale para organizar los armarios: los alimentos que vayan a caducar primero colócalos delante de los que vayan a caducar después.

Para más información sobre cómo organizar tu frigorífico (ahora que está limpio y huele tan bien) no dudes en consultar esta entrada.

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